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8 trucos para amarrar y no fallar en el intento

 

Una buena jornada de navegación termina con un buen amarre.   

Pero esto no siempre es posible, sobre todo si el puerto de destino es desconocido. Aquí Surgirán muchos interrogantes:

¿Será clara la aproximación? ¿Veremos fácilmente el amarre? ¿Habrá viento? ¿Tendremos lugar? ¿Nos amarramos al muelle o a la boya?      

El éxito del amarre dependerá en gran parte de nuestra experiencia. No obstante, con viento fuerte,  las cosas pueden complicarse y una buena maniobra puede torcerse en pocos segundos y pasar a convertirse en un auténtico problema.

Para evitarlo,  conviene recordar estos 8  trucos que ayudarán a lograr el mejor amarre posible.

1. BARCO LISTO VALE POR DOS

Antes de iniciar cualquier aproximación al puerto,  debemos prepararnos:

Arrancar motor y bajar las velas. Preparar  los cabos y despejar la cubierta. 

Tener el bichero localizado y listo para usar.

Colocar cuatro defensas. Dos de cada banda y reservar dos más para proteger posibles zonas descubiertas en el amarre.

 También, avisar por VHF a la marina y solicitar lugar de amarre cuando estemos próximos a entrar.  

2. PLANIFICAR, ESA ES LA CUESTIÓN...

Si no conocemos el puerto, conviene previamente estudiar la carta para identificar la forma de la marina.  Es recomendable visualizar una imagen aérea mediante la cartografía digital o consultar la página web del puerto para observar su distribución interna.

Es importante conocer el calado en la aproximación y dentro del puerto.

Si tenemos dudas, lo mejor será aventurarnos por la mitad del canal  que es donde probablemente haya más agua.

La velocidad de llegada debe ser reducida, la mínima para gobernar.

Una vez dentro, conviene dar una vuelta previa de reconocimiento sin ánimo de amarre. Esto ayudará a identificar el viento y la corriente en la marina.

No se apure y antes de comenzar la maniobra visualícela y planifíquela. Además, considere una maniobra de escape por si necesita abortar la llegada.

Al entrar en un amarre, existe un punto a partir del cual si la maniobra va mal,  será muy complicado enderezarla.  Es MUCHO mejor  desistir y repetir todo desde el comienzo que intentar enderezar lo imposible.

3. UNIDOS Y ORGANIZADOS

Antes de entrar asigne una  tarea específica a cada tripulante.

Si sus invitados no tiene idea, indíqueles exactamente lo que deben hacer y en qué momento.

No ahorre explicaciones. 

Porque ante una situación para usted obvia, no cuente con que vayan a saber qué hacer.

Una persona sin experiencia dejará que el barco se golpee contra el muelle, simplemente porque no sabe que una defensa movida al sitio adecuado puede salvar el impacto.

Durante la maniobra conviene que todos se mantengan concentrados y en calma

Es muy común apresurarse y lanzar los cabos a tierra sin haber hecho firme el chicote que queda en el barco a la cornamusa. También es bastante normal lanzar el cabo sobre el  guardamancebos lo cual puede hacer bastante daño al barco en situaciones de mucho viento.

Pase lo que pase, el patrón no debe ponerse nervioso ni gritar, puesto que transmitirá inseguridad a sus tripulantes y existen más probabilidades de que  la maniobra falle.

4. CON VIENTO DURO, MANIOBRAR SEGURO

Amarrar con viento fresco es un desafío… Y el mejor antídoto es la velocidad.

Maniobrar a velocidad reduce los tiempos de reacción y esto requiere  sangre fría ya que, se corre el riesgo de  no parar a tiempo la arrancada…

Si maniobramos lentos  el barco se convierte en una boya  ingobernable, especialmente cuando el viento es racheado.

Velocidad y mucha atención son la clave para lograr buenas maniobras en condiciones duras.

5. MAS FACIL DE PROA 

Si el lugar elegido es una amarra,  podremos hacerlo tanto de proa como de popa.

Cuando la situación es delicada,  amarre de proa.  El barco responde mucho mejor.

Si el viento sopla de través, no vamos a tener ningún problema en el período de acercamiento, pero tenemos que tener mucho cuidado al entrar.

Cuando estamos con nuestra proa de frente a la mitad de la amarra, vamos a empezar a entrar manteniéndonos a barlovento  para evitar que nuestra proa caiga a estribor.

 Así, con una fuerte dosis de motor concluimos el acoplamiento y entramos.

En esta posición, tendremos el viento que nos impulsa a estribor. Una persona habrá dado una cuerda a tierra de proa y luego se toma el muerto

Si el viento sopla con fuerza hacia el muelle, tendremos que acercarnos lo más ceñido posible para lograr el máximo espacio para maniobrar.

Necesitaremos un poco de velocidad para evitar que la proa vaya hacia el viento.

Acercándonos, apuntaremos la proa hacia el barco amarrado a nuestro estribor.

Al llegar de frente al centro de nuestro amarre , comenzamos lentamente la rotación para entrar. Poco a poco, porque el viento hará su parte para ayudar.

Concluimos el acoplamiento con el viento perfectamente en popa.

Lanzamos el cabo de proa a tierra y luego daremos marcha atrás para tomar  el boyón  y  fijar el cabo de popa al muerto.

El amarre de proa puede fallar. Y hay un caso en particular que aumenta el riesgo y es cuando el viento sopla fuerte desde el muelle y la proa no tiene suficiente empuje para concluir el acople.

En ese caso, nos   acercamos con viento de través y mantenemos la velocidad para controlar la dirección.

En el momento de entrar y acoplar  a estribor, por instinto reducimos la velocidad y allí  nos metemos en problemas: la proa no logra subir el viento y tiende a expirar mientras el barco se mueve hacia adelante con el impulso.

 

Tenemos el muelle a nuestro alcance, la idea de abandonar la operación y hacerlo todo de nuevo nos aterra e intentamos resolver la  situación: Usamos el motor y el timón a estribor para contrarrestar la acción del viento en la proa y enderezar el barco.

El accidente es inevitable. Más potencia, más velocidad y falta de maniobrabilidad crean la combinación mágica de todos los elementos adversos.

Para evitarlo, tenemos que mantener la velocidad al entrar y permitir que la proa pueda superar el viento de frente.

6. DE POPA, CON CANCHA Y VELOCIDAD

Con barcos de difícil maniobra  marcha atrás,  necesitaremos buen gobierno en el timón. Esto lo logramos con  arrancada y  velocidad.

Debemos entrar en el amarre con decisión pero muy atentos a la llegada pues solo unos metros antes de alcanzar el muelle es cuando debemos meter un fuerte acelerón avante para detener el barco.

 

Tendremos listas dos amarras en popa.  Lanzamos siempre a tierra la amarra de barlovento.

A continuación, se lanzará la segunda amarra y marcha adelante tomaremos rápidamente el muerto en proa.

Esta maniobra requiere una tripulación compenetrada y rápida, sobre todo cuando tenemos vientos de través. En cuyo caso una vez hecho firme las amarras de popa, se da motor avante y se mete todo el timón a la banda de barlovento mientras se hace firme el muerto en proa.

Así evitaremos que el viento nos venza la proa y cruce la embarcación.

7. AMARRARSE A UN MUELLE CON DEFENSAS Y SPRINGS

Esta maniobra es muy común y la usamos para cargar combustible, cargar alimentos o personas.

Antes que nada, preparamos  las  defensas y  los cabos. Generalmente las defensas se colocan a ras de agua, mucho más bajas que  para defender el barco en la marina.

Luego, visualizamos la maniobra y  nos aproximamos al muelle.

En caso de que no haya viento, elegiremos la banda según  la caída de la hélice al dar marcha atrás. Esto nos ayudará a cerrar la popa y poner el barco paralelo al muelle.

Por ejemplo, si la hélice es dextrógira (giro en el sentido de las agujas del reloj), la popa caerá a babor y nos conviene  amarrar por babor. Si gira en sentido contrario,  tiende a caer a estribor y nos convendrá esa banda.

Haremos la aproximación al muelle en un ángulo de unos 20 ó 30 grados, que cerraremos con el timón justo al final, cuando llegamos al muelle.

Si el viento lo tenemos de proa (o si no hay viento) la hélice marcha atrás nos ayudará a cerrar la popa. La amarra que lanzamos primero al es la de proa y luego la de popa

En el caso que el viento sople fuerte del muelle hacia el río debemos aproximarnos con un ángulo mayor (40-50 grados) y realizar la maniobra y  poner los cabos, más rápidamente.

Una vez que hemos fijado los largos de proa y popa lo mas lejos posible, procedemos a poner los esprings (como muestra la figura).

Puede darse el caso, que tengamos que aproximarnos al muelle con el viento de popa.  Aquí lo recomendable es que la primera amarra a tirar sea un espring de proa (desde la proa, se hará firme el cabo a una bita a media eslora), que ayudara a frenar el barco.

Si la estadía es corta con dos cabos alcanza, pero si  el viento arrecia o la permanencia se extiende, serán necesarios con viento de proa, por lo menos, largo de proa, través de proa, spring de popa y través de popa.

 En cambio, si el viento es de popa, largo de popa, través de popa, spring de proa y través de proa.

De esta manera evitamos que el barco se mueva hacia adelante o hacia atrás.En pocas oportunidades son necesarias todas estas amarras pero veamos como funcionan.

Springs: si se cobra de ellos, atracan la proa o la popa, e impulsan al barco hacia el lado contrario. Trabajan a la par que el largo opuesto, es decir, el spring de popa trabaja con el mismo ángulo que el largo de proa y viceversa. Tal como se visualiza en el esquema.

Traveses: Mantienen el barco unido al muelle cuando el viento sopla de allí. Se colocan en la mitad del barco, para poder cobrarlo y acercarlo.

8 A CAZAR LA BOYA

Esta maniobra con poco viento es bastante simple. Nos acercaremos a la boya proa al viento.

Una vez que llegamos, debemos parar el barco para que la persona en la proa puede enganchar el anillo con el bichero y pasar el cabo de amarre.

El cabo se hace firme en el grillete que vincula el orinque con el boyón, no en el cáncamo del vértice que solo sirve para engancharlo con el bichero.

Pero, esta simple maniobra no es lo mismo hacerla con poco viento que con 20 o 30 nudos

En este caso, enganchar la boya puede tornarse una tarea titánica. Hay que mantener perfectamente aproado el barco en un punto exacto, para que el  “pescador” con el bichero agarre la boya mientras  intenta pasar el cabo. La fuerza le llevará la mano, le partirá el bichero y con suerte no le romperá el brazo.

Para evitar esta situación podemos  recurrir al truco del lazo. Este  consiste en  ahorcar la boya con un lazo desde su base al estilo cowboy. Intentelo de esa manera, No falla.

 

Lic Florencia Cattaneo

Campo Embarcaciones

Bróker Náutico

 

Fuentes:

Web Fondear; 15 Trucos para lograr una amarrada perfecta

Web Fondear; Astucia 1: Tomar una boya con 25 nudos de viento

Web Cibernáutica; Por A. Becquer Casaballe; Tomar amarras en pueto

Web Sotaventoline; Amarrar un barco

Web a todavelacharter; Como amarrar en puerto correctamente

Blog Apuntes de Náutica; Enrique Kariger; Maniobras de atraque en muelle

Web Didáctica Náutica; Amarrar a una boya de proa y popa

 

 
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