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Los Naufragos del Toby

 

El toby Partió de Londres  el 16 de agosto de 1593 con destino a Livorno en Italia y a Zakinthos en Grecia.

Se trataba de un buque mercante inglés de 250 toneladas. Su tripulación constaba de 50 hombres.

Llevaba un muy valioso cargamento, valuado en 12000 libras esterlinas, que incluía, estaño, lana y monedas de oro para comerciar en la región del Levante Mediterráneo.

Después de salir del Támesis, el Toby avanzó por el canal de la mancha y atracó en Porthsmouth, para cargar trigo.

Finalmente, el 6 de octubre se hizo a vela con viento favorable desde la muy cercana isla de Wight.

Pasar o no pasar? Esa es la cuestión...

El dieciséis de octubre, el Toby navegaba sin novedad frente al cabo de San Vicente.

El 18 de octubre ya estaban próximos  a la entrada del estrecho de Gilbraltar pero,  el tiempo empeoró notablemente.

El capitán del Toby, George Goodlay, estaba preocupado y su mayor temor era encallar en aquella zona. Para evitarlo decidió mantenerse en mar abierto y esperar mejores condiciones antes de aventurarse en el estrecho.

Goodlay, era un joven que hacía su primer viaje en la ruta de Levante. Era inexperto en estos mares pero a la vez estaba muy orgulloso de su cargo y no aceptaba consejos.  Era muy obstinado y enérgico en sus ordenes y Sólo se guiaba por su propia opinión.

El 19 de octubre por la noche , después de dos días de mal tiempo, el clima mejoró y finalmente el Toby comenzó su aproximación al estrecho.

El capitán confiado,  luego de revisar la ruta y cotejar posición, ordenó navegar a toda vela.

Según sus cálculos se encontraban todavía lejos de la tierra.

I m Sorry...Mala mia

Una hora y media antes del amanecer, el Toby encalla en la costa de Berbería, fuera del estrecho  y a 10 millas al sur del Cabo Espartel, en Marruecos.

La tripulación estaba asombrada. El capitán atónito dijo: “Ruego que me perdonen. Esto es mi culpa y de nadie más”. Estaba consternado e invadido por la confusión.

La tripulación, sin liderazgo y urgida por actuar, pregunto a Goodlay si debían cortar el palo mayor para reducir la tensión sobre la madera del barco, y tal vez hacer con él un balsa para llegar a la costa.

Pero Goodlay se negó y ordenó: “ izen el bote auxiliar”.En ese instante uno de los tripulantes subió a cubierta y dijo: “Señor! La nave está llena de agua.

Bueno,- ordenó aturdido- corten el mástil y tirenlo por la borda a modo de balsa. El capitán había perdido su orgullo, la confianza en si mismo y la capacidad de decidir.  

La tripulación comenzó el trabajo rápidamente. Pero ya era tarde y antes que pudiesen poner manos a la obra, el navio se partió en dos.

La tripulación para salvarse, se trepo como pudo al obenque del palo mayor. Quedaron todos colgados allí por algún tiempo.

Salve señor a estos hombres buenos y piadosos

El destino parecía inevitable, y con el último aliento se encomendaron a  Jehová  y se prepararon para el fin.

Primero unos pocos y luego todos comenzaron a cantar el duodécimo salmo con tono triste y corazones pesados.

“ Salve Señor a estos  Hombres buenos y piadosos” Pero antes de terminar el cuarto versículo, el palo se desplomó, y todos fueron arrojados al agua.

De los 50 hombres de la tripulación, 38 se ahogaron. Al zozobrar, el toby estaba todavía con las velas desplegadas.

Doce hombre, nadando o aferrándose a cajas de madera u otros  restos del naufragio, se las ingeniaron para llegar a la costa, que estaba sólo a 400 metros  de la embarcación.

El capitán George Goodlay y  su piloto William Palmer murieron ahogados. Ninguno de los oficiales se salvó. Sólo el carpintero.

Al llegar a tierra firme, era mucho el dolor en el cuerpo y en el alma.

Los náufragos se reunieron y de rodillas dieron gracias por su salvación.

Y ahora qué hacemos?

Después de agradecer llegó la hora de considerar el rumbo a seguir. Ese día, Los 12 sobrevivientes caminaron en varias direcciones en busca de ayuda.

El lugar estaba desierto. Vieron huellas de animales salvajes y algunas casas en ruinas quemadas por los portugueses pero, no había nadie.

Tenían agua y para comer sólo encontraron algunas raíces de dátiles silvestres.

Llegó la noche.Se refugiaron en un bosque de olivos. Se subieron a ellos para evitar ser atacados por los leones.

A las tres de la tarde del día siguiente retomaron viaje. Se subieron a un monte que les permitió observar el Cabo Espartel. Desde arriba podían evaluar mejor hacia donde dirigirse.

Con rumbo definido siguieron andando hasta que llegaron a una de valla hecha con cañas largas.

Espiaron a través de ellas y vieron jinetes, caballos  y cerca de cinco mil hombres trenzados en batalla con perdigones, jabalinas y otras armas.

Se enfrentaban Moros y Españoles-Portugueses.

Los náufragos esperaron a que la batalla terminara y decidieron entregarse a los vencedores, que fueron los moros.

Bendita la idea...

Pero cuando comenzaron a marchar pacíficamente hacia ellos,  varios centenares  de soldados moros  venían corriendo y vociferando con jabalinas en las manos.

Parecía que se proponían matarlos, pero al llegar sólo los golpearon con la parte plana de sus armas.

Nos gritaban que éramos españoles. Les dijimos que no, que éramos ingleses pero no nos creían.

Luego, el comandante de los moros, que parecía tener unos cincuenta y seis años, vino hacia el frente con un  intérprete que hablaba italiano.

El les preguntó quiénes eran y de dónde venían. 

Henmore, uno de los marineros que entendía italiano, le informó que eran comerciantes ingleses en ruta al Levante,  que naufragaron no muy lejos de allí y que la mayor parte de la tripulación había muerto ahogada.

Los náufragos esperaban la mirada compasiva y la ayuda de aquellos hombres sin embargo, lejos de apiadarse,el jefe de los moros ordenó desnudar y registrar a los sobrevivientes. 

Los despojaron de todo objeto de valor. Encontraron cerca de 200 libras esterlinas en oro y algunas perlas.

Luego, les devolvieron parte de sus vestimentas y en un acto de benevolencia les suministraron un poco de pan y agua.

Amigos son los amigos...

Al día siguiente, condujeron a los marinos de regreso al lugar del naufragio, unos 26 kilómetros de allí.

En el camino, fueron maltratados  como esclavos. Los hicieron transportar el equipaje de los moros y los golpeaban si iban demasiado lentos.

Cuando les preguntaron por qué los trataban así, les contestaron que estaban presos.

Los ingleses dijeron que eran amigos, y que no había ingleses cautivos en Marruecos.

 Cuando llegaron al lugar del naufragio. Los moros saquearon todo lo que pudieron de los restos del Toby y lo dividieron entre ellos.

Permanecieron allí una semana luego de la cual, veinte hombres armados escoltaron a los ingleses hacia el interior del pais.

Luego de 10 días de andar y de dormir  en carpas, Los rehenes fueron encerrados en Ksar el Kebir junto con otros cautivos españoles y víctimas francesas de otro naufragio.

Así, el número de presos aumentó de 12 a 44. Una semana después, fueron llevados a Rabat por 900 soldados, pasando por Fez y Salé.

En el camino les daban sólo pan y  agua pero ningún tipo de habitación.

Mensajero del cielo

Por fin, plantaron sus carpas a tres millas de Rabat.

Allí se encontraron fugazmente con un mensajero que viajaba al servicio de los comerciantes ingleses en Marruecos.

Por su intermedio y a partir de señas enviaron un mensaje a sus compatriotas en Marruecos.

Al día siguiente por la noche, un moro fue enviado e infiltrado en el  campamento de los sobrevivientes. Les entregó pluma, tinta y papel para que pudieran escribir quiénes eran, lo sucedido con su nave y cómo se habían salvado.

Lo hicieron con mucha dificultad. Estaban muy débiles y hambrientos.

Al día siguiente, los comerciantes ingleses, se reunieron para discutir cómo evitar que sus compatriotas sean conducidos a Rabat como prisioneros y con cuerdas sobre sus cuellos. Pero ya era demasiado tarde...

70 libras por sus almas

En Rabat, mientras llegaba la ayuda de los comerciantes ingleses, los náufragos comparecieron ante un tribunal junto con los franceses y españoles.

Se los sentenció a 15 días de cárcel, hasta tanto se acordara la cifra final del rescate.

 

Aproximadamente 70 libras esterlinas fueron pagadas por la comunidad de comerciantes ingleses de Marruecos, y los marinos fueron liberados.

De los 12 sobrevivientes del naufragio, sólo 10 retornaron a Londres: uno murió en cautiverio, y el otro en el viaje de regreso intoxicado con raíces y otras hierbas perjudiciales.

 

Lic. Florencia Cattaneo

Campo Embarcaciones

Bróker Náutico

 

 

Fuentes:

James Stanier Clarke;  Naufragia, or, Historical memoirs of shipwrecks and of the providential deliverance of vessels; SECTION III; Shipwreck of the Toby from Hakluyt—Liberality of the Irish Merchants.

Richard Hakluyt; The principal navigations, voyages, traffiques, and discoveries of the English nation, The casting away of the Tobie neere Cape Espartel corruptly called Cape Sprat, without the Straight of Gibraltar on the coast of Barbarie. 1593.

Cyrus Redding ; A History of Shipwrecks, and Disasters at Sea; Chapter I; The Shipwreck of the Toby of London on the Barbary coast, 1593

Nigel Pickford; Atlas de tesoros hundidos;El Tobie

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