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El naufragio que conmovio a Sydney

 

El jueves 20 de agosto de 1857 un fuerte  viento del sudeste encrespaba el mar y las rompientes llegaban hasta la pequeña casa del faro Macquarie, sydney, Australia.

Esa noche, la señora Graham,  esposa del torrero del faro se despertó sobresaltada y le dijo a su marido:

-¡ Por favor Jim, baja y rescata a ese hombre del agua!

Graham pensó que su mujer estaba muy nerviosa por el huracán y trató de calmarla.

Una hora más tarde, ella vuelve a despertarlo y le implora que salve al hombre  que ve en sus sueños.

El farero le explica que nada puede hacerse en la oscuridad y con semejante tormenta.

Entonces la mujer golpea con fuerza el mamparo divisor que los separaba de la habitación del segundo farero , y grita:

¡Paker , por amor de Dios, salve a ese hombre al pie de la barranca!

Todo era inútil, ambos fareros sabían que era imposible intentar salvar a alguien en esas condiciones. 

Al día siguiente...

El viernes 21 de agosto, el viento seguía soplando. La espuma de las olas al romper pasaban por encima del faro.

La pequeña huerta del torrero había sido arrasada y los tanques de agua potable están despedazados por el oleaje.

Desde el río Clarence, el capitán Wiseman informa que se ven en el agua partes de un naufragio.  Y,  a media mañana, llegan los primeros rumores de cadáveres flotando en medio  de Port Jackson.

La ansiedad crece  y un sentimiento de consternación se apodera del público. Muchos manifiestan haber visto camas, ropas y otras cosas  flotando en la orilla.

 Mientras tanto en The Gap, una horrible escena se apodera del paisaje. El mar rodeado de acantilados mostraba sobre sus rocas mas de 20 cuerpos de hombres y mujeres semidesnudos.

Una de escenas mas desgarradoras fue encontrar los cuerpos de una mujer con dos niños sobre sobre si.

Algunos hombres ayudados con una cuerda se aventuran a bajar por el acantilado para examinar los restos con la esperanza de encontrar algo que sirviera para identificar el buque.  Pero la dificultad no es poca. Los tiburones luchan contra quienes tratan de  alcanzar las aguas.

¿Quien naufragó?

 Al principio se creyó que la nave perdida transportaba inmigrantes. Pero pasado el mediodía la policía aún no había podido identificar el buque.

Las especulaciones decían que podría tratarse del Ann, de la Vocalista, del Zemindar o del Dunbar.  Nada concluyente había sido encontrado.

Recién a las 19 hs. llegó la información que se habían recuperado  en la orilla una bolsa de correo con la inscripción, "No.3, por Dunbar, Plymouth, 21 de mayo; "  además de un barril marcado con el nombre, Dunbar.

Ya no había más dudas...

El Dunbar

Era uno de los veleros más modernos, grandes y lujosos de su tiempo. El barco tenía el casco y marcos internos de roble británico y las cubiertas de teca de las Indias Orientales. 

Fue construido durante un período de gran crecimiento social y económico en Australia. Los campos de oro  australianos de  principios de 1850 acrecentaron la demanda de bienes y servicios que sólo podían satisfacerse con la expansión de la agricultura, la industria y el comercio.

El crecimiento económico alentó al armador Duncan Dunbar  a ordenar la construcción de un clipper a  la firma inglesa de construcción naval de James Laing y Sons, Sunderland, en 1852. 

Fue botado en 1854  y nombrado como su propietario.  En 1856  realiza su primera visita a Australia. Se mantuvo en Sydney durante tres meses, volviendo a Inglaterra ese mismo año. 

El único sobreviviente

La tormenta amainó recién el sábado 22 por la mañana y en horas del mediodía, un hombre, de apellido Palmer, se atreve a acercarse a la orilla y mirar desde el borde de la barranca del faro Macquarie.

Sorprendido, ve a un hombre en la cornisa tendido  sobre una roca del acantilado que le hace señales.

El muchacho corre en busca de la ayuda.  De inmediato el lugar se llena de curiosos.

Improvisan un guinche para arriar a alguien que vaya en búsqueda del náufrago.Se hizo una colecta para premiar a quien se arriesgara.

Anthon Woolier se ofrece. Es un joven de dieciocho años, aprendiz de relojero y totalmente ajeno a las tareas del mar.

Dijo que rechazaba el premio ya que sólo quería ayudar a un semejante.

Tras varios intentos logra llegar hasta la roca, atar al náufrago y traerlo de regreso.

El hombre estaba ileso. Se llamaba James Johnson era marinero de primera, tenía 23 años, media casi un metro noventa de estatura  y era el único sobreviviente del Dunbar. 

 Junto con otros tripulantes cayó al mar y nadó desesperadamente hasta conseguir aferrarse a una roca. 

El contramaestre, hombre de más edad que estaba junto a él, no lo logró.

James pudo trepar unos seis metros por el acantilado y quedar agarrado, casi colgando, sobre las rompientes.

Su extraordinaria fortaleza le habían permitido sobrevivir en esa situación durante treinta y seis horas.

Pero la sorpresa general se produjo cuando al estar frente a frente con la Sra. de Graham, ella lanzó una exclamación al reconocerlo como la persona que había visto en su sueño.


El naufragio

 El 31 de mayo de 1857 el Dunbar zarpo de Plymouth, Londres  para realizar su segundo viaje a Sydney.

Llevaba un cargamento valuado en 22.000 libras, 30 pasajeros de primera y 33 de tercera que, sumados a su tripulación hacían un total de  122  personas a bordo.  

Muchos de ellos eran conocidos por los habitantes de Sydney. El Dunbar no era un buque de inmigrantes que traía gente sin nombre a Australia, era un lujoso barco que llevaba de regreso a su patria a ricos e influyentes australianos.

 

El jueves 20 de agosto, después de 81 días navegación, el inminente desembarco en Sydney entusiasmaba tanto a los pasajeros como a la tripulación.

Pero esa noche,  un fuerte temporal los sorprende. Fue una noche lúgubre. Las fuertes lluvias y tormentas redujeron la visibilidad a unos cientos de metros, oscureciendo los acantilados en  la entrada de Port Jackson.

El Dunbar navegaba al través de  Sydney Heads en pésimas condiciones.  El capitán Green tenía experiencia en aquella zona, sin embargo comete un error fatídico.

Green creyendo que ya  había sobrepasado la entrada al puerto en su punto sur , ordena virar rápidamente e introducir  el buque  en las seguras aguas del puerto.

Pero El Dunbar estaba todavía al sur de la entrada, casi bajo el faro Macquarie. El capitán había equivocado su posición llevando el buque hacia una entrada pequeña y rocosa conocida como The Gap.

Un par de minutos después, el Dunbar impulsado por el fuerte oleaje,  se abalanza  hacia los acantilados  y se estrella contra las rocas  entre The Gap y el faro Macquarie. 

El impacto derriba los mástiles y el buque se tumba contra los acantilados.  Las  enormes olas hunden los botes salvavidas y el barco queda destrozado casi instantáneamente. 

 Los pasajeros, que se habían retirado a sus camarotes, al sentir el choque intentan desesperádamente subir a cubierta pero, las olas que ya cubrían la nave se lo impiden.

 Lo que la tragedia se llevó

Sólo un sobreviviente. Ciento veintiún personas murieron.

Con el correr de los días se conocía la enormidad de la tragedia en la comunidad de Sydney.

La cifra de muertos movilizó a la población. Miles de personas fueron atraídas hacia la escena y la tarea mórbida de identificar familiares, amigos y socios de negocios pronto comenzó. 


Las víctimas del Dunbar fueron enterradas en el cementerio de St Stephens en Newtown. Alrededor de 20 000 personas se hicieron presentes en la procesión fúnebre celebrada el lunes 24 de agosto. 

Los bancos y las oficinas se cerraron, cada barco en el puerto izó sus enseñas a media asta, dispararon cañones, y siete carrocerías y más de cien carruajes se movieron lentamente. 

La tragedia generó rápidamente una pequeña industria que conmemoraba el desastre. 

Los folletos, los poemas y las pinturas proliferaron. 

 Pronto, a pesar de los pedidos de las autoridades de no saquear los restos del naufragio, los recuerdos hechos de las maderas de la nave comenzaron a aparecer así como los muebles, la vajilla y las cajas recuperadas.

 

Con la misma piedra

Apenas nueve semanas después, la barca de madera Catherine Adamson naufragó en North Head con la pérdida de más de veinte vidas. 

Sus víctimas  fueron enterradas en la fosa común del Dunbar. 

Estos dos desastres combinados condujeron a la construcción del  Faro Hornby en la punta de South Head, para marcar la entrada real. 

El naufragio en 1857 sigue siendo el peor desastre de tiempo de paz que se ha producido en Nueva Gales del Sur. 

 

Jugada del destino

En los días que siguieron, James Johnson se convirtió en una figura muy popular, todos querían ayudarlo y lo colmaban de atenciones.

Fue invitado de honor en todos lados. Se lo vio en calles, teatros y music-halls con los bolsillos llenos de dinero y admirado por todos.

Finalmente el muchacho se estableció en Newcastle, ocupó el puesto de torrero del faro de esa ciudad, a pocas millas de Sidney.

Allí el destino volvería a  enfrentarlo a una situación muy similar a la ya vivida, pero esta vez en el lugar opuesto.

 

En 1866 sería él quién rescatara al único sobreviviente del naufragio del vapor de ruedas  Cawarra

James acudió en su auxilio cuando el náufrago se había salvado aferrándose a una boya en  la entrada del puerto.

Estuvo presente en el homenaje brindado a los tripulantes y pasajeros fallecidos en el Dumbar al cumplirse cincuenta años de la tragedia.

Johnson tenía entonces setenta y tres años y aún viviría unos cuantos más.

 

Lic. Florencia Cattaneo

Campo Embarcaciones

Bróker Náutico.

 

Fuentes:James Fryer 1857; A Narrative of The Melancholy  Wreck of de Dunbar

Wikipedia; Dunbar

Registro de British Ships, Londres ; Sydney Morning Herald, 24, 25 de agosto de 1857; The Shipping Gazette, 24 de agosto de 1857

Natalio Marengo; Historias del mar; El extraño caso de James Johnson

Pag web  environment.nsw.gov.au; MaritimeHeritage; La nave Dunbar (1854-1857): La peor tragedia de transporte marítimo de Nueva Gales del Sur

Pag web smh.com.au; El Naufragio que sacudió a Sydney hasta las entrañas 

Kieran Hosty; La muerte, la destrucción y el Dunbar: el peor desastre marítimo de Sydney

 
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